Anochecer tropical

Anochecer tropical

El lánguido anochecer tropical me alcanza, el paso de las nubes se va haciendo mas lento y la brisa, que durante toda la tarde rompía la serenidad en los altos árboles, ha cesado. Poco a poco la selva se va preparando para la noche.

Empiezan a surgir de lo más profundo nuevos sonidos, animales desconocidos que reclaman su espacio. Cantan otras aves, seguramente multicolores y de largas plumas, pero de las que solo adivino en oscuras formas entre rama y rama. Y en la concentración de perseguirlas, sorprenden indefinidas sombras que añaden aún más incertidumbre a la noche.

Ha llegado la época seca y las noches suelen ser despejadas y limpias. En los claros que tengo sobre mi, puedo ver las primeras estrellas, aquí parecen más serenas, quietas. Quizá esta tranquilidad que todo lo atrapa las ralentiza, y están ahí observando la tensa calma, inmenso escenario de vida y muerte.

El verde que antes todo lo inundaba se ha transformado lentamente en un negro profundo y mi vista empieza a dejar paso a otros sentidos que si son capaces de apreciar. El oído es ahora el captor de lo que me rodea. El olfato cobra protagonismo y ese sexto sentido indefinido se vuelve mas agudo, uno es capaz de notar cosas, sin saber que son… los misterios de la selva.

Por estas tierras a uno le pueden contar historias fantásticas de piratas que escondieron sus tesoros; cimarrones, que en post de su libertad soñada, asaltaban los caminos; relatos de fieras devora hombres, e incluso cuentos de duendes que hacen desaparecer personas.

La noche ya lo cubre todo y en la oscuridad va tirando de los párpados hacia el mundo de los sueños. Las siguientes horas serán serenas. ¿Quién sabe?